Ven a conocer nuestro pequeño paraíso, como nos gusta llamarlo, con una ruta de agroturismo diseñada para todos los públicos.
Recorridos llenos de sensaciones por una singular dehesa de montaña, en contacto con animales y plantas.

lunes, 20 de julio de 2009

¡Por fin!: Nuestra pequeña explotación de porcino. (Cambio de vida VII).

Diréis que ya era hora de que siguiéramos con lo nuestro, pero hemos tenido una semana "complicadilla" de trabajo y cuando llegábamos a casa por las noches, que es cuando solemos aprovechar para estas cosas del blog, lo único que nos apetecía era descansar (como a casi todo el mundo) y acostarnos pronto. Hoy también estamos algo cansados pero hemos decidido seguir con lo nuestro al menos un ratito.

El otro día lo dejamos en un paréntesis, bueno, pues se puede decir que aún seguimos en ese paréntesis (y ya va para 4 años), intentando transformar nuestra explotación para aprovechar al máximo todos sus recursos. Como ya sabéis comenzamos con nuestra ganadería de vacuno, con los trabajos forestales y de cerramiento de la finca y con los trabajos necesarios y básicos de albañilería para acondicionar una antigua construcción en nave de cuarentena para ganado porcino. El siguiente paso fue la introducción de los cerdos en nuestra explotación

En principio tenemos una "explotación familiar"de cerdo ibérico de bellota en extensivo, entre otras cosas porque de una explotación familiar, al menos en nuestra Comunidad que muchos ya habréis averiguado que es Extremadura, se pasa a una "explotación industrial" para la que piden unos requisitos e instalaciones para nosotros inviables en estos momentos.

Y aquí nos encontramos con otra de esas trabas burocráticas incomprensibles para nosotros y que frenan como siempre el desarrollo o la supervivencia de las explotaciones más pequeñas. Me explico, una "explotación familiar" te permite tener únicamente 25 cerdos de cebo (para engorde y posterior venta) ó 5 cerdas de cría que después hagan parideras de, aproximadamente, esos 25 cerdos para la montanera. Es decir, que si tu finca permite cebar (siempre hablando de sistema extensivo y cebo con bellota) 40 cerdos, necesitas unos requisitos y unas instalaciones tan exigentes como si estuviésemos hablando de cerdos de cría industrial intensiva y tuvieras 2000 animales hacinados en una nave ¿alguien puede entenderlo?, nosotros desde luego no y esa diferencia de 25 a 40 o 50 cerdos, que puede parecer una tontería para quien no entienda mucho del tema, puede, sin embargo, sacar de bastantes apuros la economía familiar de una explotación pequeña. Esperemos que, más pronto que tarde, el famoso Desarrollo Rural ¿SOSTENIBLE?, se acuerde también de los más pequeños.

Quejas a parte (que nos imaginamos que como de costubre caerán en saco roto) y como con todo lo que hacemos, la ilusión de ver nuestros primeros cerdos en la finca no se puede contar con palabras. Eran preciosos, ibéricos puros y parecía que habían estado allí toda la vida. Enseguida cogimos cariño a Petra y Enriqueta a las que no olvidaremos nunca (es lo malo de coger cariño a animales que después tienes que vender para sacrificar porque esta forma de vida es así, luego cuesta desprenderse de ellos). Pues bien, nuestras dos amigas se hicieron querer porque en cuanto llegábamos a la finca y los llamábamos, eran las primeras en llegar para que las rascaras detrás de las orejas, aunque estuvieran en la otra punta. Y es que los animales se comportan contigo como tú te comportes con ellos: si les tratas bien, ellos te tratarán bien y respetarán.

A pesar de ser poquitos y, precisamente por eso, quisimos tener de lo bueno, lo mejor, así que nos hicimos de la Denominación de Origen Dehesa de Extremadura y venían a hacernos las correspondientes inspecciones durante la montanera (para cerciorarse de que sólo comían bellota) y tenemos que decir que el primer año nos fue muy bien (estamos hablando del año 2007-2.008, por si alguien se ha perdido un poco de por dónde vamos ya desde que comenzamos en el año 2.000).

Y justo después vino lo de trabajar yo en algo relacionado con el turismo, lo de asistir a alguna que otra reunión de turismo con empresarios de la zona, lo de volver a tomar contacto con ese "mundillo" del que, sobre todo, echábamos mucho de menos la relación con gente diferente e interesante, lo de encontrarnos en alguna de esas reuniones con nuestros amigos ¿os acordáis? aquellos a los que ya mencionamos en uno de nuestros primeros artículos y que decíamos que en cierta medida influyeron en nuestras últimas decisiones ...bueno, en definitiva, que ya estábamos dándole vueltas a la cabeza a un comentario, de pasada y casi en broma, que nos hicieron estos amigos y que, para variar, no cayó en saco roto. Como ya os habréis imaginado, quedará para el siguiente artículo.

NOTA: Es para nuestro amigo de la Sierra de Tentudía que nos hizo un comentario en uno de nuestros primeros post y del que no tenémos contacto. Parece que las Ayudas de Desarrollo Rural saldrán a mediados de Septiembre, y parece que ya casi seguro, ¡ya era hora!.

miércoles, 15 de julio de 2009

Cuando te roban el alma.

Perdonad que hoy no sigamos con nuestra historia después de unos días, pero es que hoy estamos muy indignados.

Hoy ha pasado algo que se supone que cuando vives en un pueblo pasa menos, aunque todos sabemos que, por desgracia, los malnacidos están por todas partes, puede que en las zonas rurales haya menos, pero los hay y, cuando pueden, actúan y, a veces, son quienes menos te esperas.

Hoy le han robado a un amigo nuestro. Un amigo de esos que te abren el alma nada más conocerte. Un amigo que confía en la gente sencillamente porque la gente le gusta. Un amigo con nuestras mismas inquietudes y sentimientos. Un amigo al que hoy, alguna de esa gente que le gusta, le ha traicionado.

Nuestro amigo tiene una casa rural y, en uno de los parajes más hermosos e increíbles de nuestra zona, posee una explotación de cría de cerdo ibérico. No es una explotación enorme, es una explotación, como todo por aquí, que supone un ingreso más para completar, con otras "cosillas" de por aquí y por allá, el sueldo de un año.

En esa explotación posee una pequeña nave donde guarda uno de sus más preciados tesoros: los productos de sus matanzas con los que deleita a los clientes de su casa y a los que agasaja de forma totalmente desinteresada cuando van a visitar su finca. Guarda también los de algunas gentes de la zona que saben del clima especial de ese lugar en concreto que lo convierte en un curadero natural sin igual. Pero sobre todo, en esa nave guarda el trabajo y la ilusión de toda la familia por intentar hacer las cosas bien hechas, guarda los ratos pasados con los amigos tomando una cerveza y hablando de nuestro pequeño mundo, guarda los momentos de soledad y los de amor en las noches oscuras, guarda sus sueños pasados, presentes y futuros........

Nunca le había pasado y creemos que pensaba que nunca le pasaría. Él es igual de confiado que de generoso, pero el resto de la gente no. Hoy entraron en su nave (probablemente con nocturnidad y alevosía y sabiendo que no estaba y, por desgracia, probablemente también, gente que nos cruzamos por la calle todos los días) y le robaron todo, todo lo material, pero sobre todo, y es lo que más nos duele, le robaron los sentimientos, le robaron el alma, le robaron su trabajo y el de su familia, le robaron su generosidad y su confianza, le agujerearon el corazón.

Sabemos que es fuerte y que se recuperará de lo material que hayan podido quitarle, que volverá a confiar en la gente, porque, gracias a Dios, hay más gente buena que mala. Pero también sabemos que la recuperación de lo sentimental será más lenta, tardará mucho en reaccionar, más en perdonar y seguro que nunca en olvidar.

Ánimo amigo y, ¡al toro por los cuernos!. Tú sabes que estamos aquí para lo que sea desinteresada e incondicionalmente. Utilízanos cuando quieras.

lunes, 13 de julio de 2009

Algunos cambios y paréntesis (Cambio de vida VI)

Pues probablemente el cambio más importante (aunque no el único) por aquel entonces, fue el nacimiento en abril de nuestra segunda hija y, si una ya te cambia la vida, dos no digamos, vamos que no hace falta irse al campo, que con tener hijos es suficiente para un cambio rotundo.

La verdad es que nos quejamos de vicio con esto de los hijos. Me pregunto yo que harían antes con 9, 10, 11 y más que se tenían no hace mucho tiempo (en concreto yo tengo 8 cuñados y no puedo entender como hicieron mis suegros en una época en la que, además, las dificultades para salir adelante se multiplicaban hasta el infinito), está claro que tenían mucho más espíritu de sacrificio, coraje e ingenio para sacar recursos de dónde no había nada.

Está claro también que los niños de antes no teníamos nada que ver con los de ahora, alguien me dijo un día que ahora todos eran hijos únicos tuvieras los que tuvieras, y tenía razón, a cual más caprichoso y egoísta, culpa nuestra seguro. Antes el dicho era "saldrás de vivir de debajo de las faldas de tu madre para vivir debajo de las de tu mujer", ahora hay que cambiarlo por este otro, "dejarás de vivir la vida de tus padres para pasar a vivir la de tus hijos".

De todas maneras no nos quejamos, puede que nuestras hijas sean algo caprichosas, pero lo que más nos gusta es que, al menos de momento, son nobles y de muy buen corazón, esperemos saber hacer que sigan conservando estas cualidades tan importantes toda su vida.

Como de costumbre ya me enrollé otra vez y me fui por los "cerros de Úbeda". Estábamos comentando lo de los cambios y habíamos dicho que ese no fue el único. En esa época, la verdad es que estábamos un poco saturados de trabajo, el campo, la tienda, las rutas, la familia ....... y nos daba la sensación de que, por querer abarcar tanto, habíamos perdido un poco la calidad y el interés por algunas de las cosas que realizábamos y eso no nos gustaba. Estuvimos planteándonos qué deberíamos hacer.

El cambio de la moneda al Euro influyó al cabo del tiempo en que tomáramos una decisión, ya que, aparte del primer año en el que se tuvo algo de cuidado para que las cosas no subieran mucho, pasado ese tiempo todo se olvidó y como ya sabéis se puso todo por las nubes menos los sueldos que siguieron igual. La gente cuando salía de viaje o turismo, no se gastaba el dinero en extras (en nuestro caso en hacer rutas), con lo que las salidas se redujeron bastante.

Todo esto unido a nuestra gran ilusión por nuestra finca nueva e ir mejorando la misma y transformándola para lo que queríamos, nos hizo tomar la decisión de hacer un paréntesis en lo de nuestra tienda de naturaleza y nuestras rutas y dedicar todo nuestro esfuerzo, por unos años al proyecto agro-ganadero.

Y eso hicimos, como por aquel entonces lo de encontrar trabajo estaba algo mejor, decidimos que uno de los dos se buscaría un trabajo por cuenta ajena en nuestro pueblo o alrededores y así el resto del tiempo libre no tendría que estar pendiente de rutas o tienda, y podría ayudar al otro en la explotación. Así que yo, en este caso, comencé a trabajar en lo que salía acorde más o menos a mis posibilidades (animador sociocultural, monitor escuelas taller, desarrollo rural, oficina de turismo, etc.) y le dedicamos el resto del tiempo y el alma a lo demás.

Cercamos bien nuestra finca y, en la parte más abrupta y sucia (matorral y matas arboladas impenetrables) hicimos un tatamiento forestal de transformación, limpiándola bien y aclarando las matas de árboles con el fin de dejar un arbolado espeso pero adehesado que dejara pasar la luz al suelo para poder mejorar los pastos. Al mismo tiempo realizamos la poda de todas las encinas de esa parte de la finca (con criterio y como se debe hacer, no como se practica en algunas zonas de la península que dejan las ramas de los árboles que parecen plumeros con 4 ramitas al final, ya escribiremos algún artículo sobre esto), con lo que conseguimos renovar y mejorar el arbolado, en algunas zonas algo "reviejo" por falta de tratamiento en los últimos años.

Y es que, al fin y al cabo, la dehesa, uno de los ecosistemas más equilibrado medioambientalmente hablando, no deja de ser un ecosistema creado por el hombre, y como tal, si deja de intervenirse en el mismo (es decir, dejan de hacerse aprovechamientos ganaderos, desbroces, siembras, podas de arbolado, etc), degenera y acaba convirtiéndose en un ecosistema caduco y condenado a desaparecer.

Bueno, además de esto tuvimos que acondicionar una majada, que tenía la finca, como nave de cuarentena para poder introducir ganado porcino (el siguiente de nuestros pasos que quedará para otro artículo) y adecuarla a las características exigidas por la ley (todo con nuestras manitas y con nuestros correspondientes conocimientos de albañilería, ninguno por aquel entonces, pero, de todo se aprende y desde luego para nuestro gusto no hay mejor frase que aquella de que "el saber no ocupa lugar" ¡madre mía, la de cosas que habremos aprendido en estos años!, y todas útiles, ya se sabe, la UNIVERSIDAD DE LA VIDA.......).

viernes, 10 de julio de 2009

Lo prometido es deuda. En honor a "Paloma" e "Iboreña"

Bueno, ¿recordáis que en uno de los artículos os dijimos que os contaríamos lo que pasó con 2 de nuestros mejores animales de la ganadería por culpa de que la Administración no tiene bien hechos los deberes?, bueno pues os lo vamos a contar hoy.

Los que tengáis ganado vacuno sabréis que son obligatorios 2 saneamientos al año, al menos en nuestra Comunidad, para comprobar si tienen brucelosis o tuberculosis bovina (antes era solo uno, ahora ya son dos para seguir complicándonos la vida y estresar al ganado que, comúnmente suele ser bastante manso y tranquilo).

Pues bien vinieron a hacernos el consabido saneamiento. La prueba de la brucelosis no tiene pega, ya que se le extrae sangre al ganado y después es analizada con lo que la posibilidad de error es mínima. Pero con la tuberculosis es diferente. Se realiza la conocida como "Prueba de la Tuberculina", que consiste en medir la reacción inmunitaria tras la inyección intradérmica de una pequeña cantidad de antígeno (se nota que esto está copiado y pegado), bueno, nos explicamos, se mete al ganado en la manga y se le pincha en el cuello introduciéndole una pequeña cantidad de tuberculina y leyendo los resultados a las 72 horas, es decir, a las 72 horas hay que volver a meterlos en la manga, tocarlos dónde se les pinchó y, si tienen un ligero abultamiento (reacción), medir ese abultamiento con un calibre y si pasa de un determinado grosor, la prueba es positiva (tienen tuberculosis y te las matan) y si no pasa, pues no la tiene.

Comprenderéis lo subjetiva que puede llegar a ser esta prueba dependiendo del veterinario que te la haga y de como mida el grosor del abultamiento, si aprietas el calibre un poco más pues ya es negativo y si no pues es positivo. Entendemos que es una prueba necesaria y que ha erradicado en gran medida la tuberculosis en muchas áreas de la Península, pero nos gustaría que fuera un poco más rigurosa.

¿POR QUÉ?

Bueno, pues como iba diciendo, nuestras dos mejores vacas dieron positivo(Paloma e Iboreña como ya os habréis imaginado), ¡menudo disgusto!, y es que una vaca de aquellas cuesta entre 900 y 1.200 euros. Para más INRI las dos estaban preñadas (cada ternero una vez nacido y criado y cuando el mercado está más o menos bien puede valer entre 500 y 600 euros), total más de 3.000 euros tirados a la basura de un plumazo (hay unas pequeñas ayudas para estos casos, creo que al final fueron unos 400 euros por animal o algo así). Pero el dinero es casi lo de menos, nosotros cogemos mucho cariño a nuestro ganado y nos nos gusta ni que nos maten los animales ni que se nos mueran.

Así que a los 2 días hubo que buscar camión y llevarlas al matadero (todavía se me pone la carne de gallina cuando me acuerdo), pero como somos muy tozudos y realmente queríamos verificar qué había pasado, no lo dejamos ahí. Después de muertas sabíamos que llevan a analizar varías muestras a los laboratorios específicos para ello, para confirmar la existencia de tuberculosis, si dan positivo, no entran a la cadena de mercado, pero si dan negativo sí.

Así que, tras costarnos lo nuestro, porque claro, a la Administracion no le gusta que se sepa que se pueden llegar a equivocar, pudimos conocer los resultados de los análisis y ¡QUÉ CASUALIDAD!, habían dado ¡NEGATIVO!, es decir, nos mataron nuestras dos mejores vacas que estaban completamente sanas.

Y, es que, la prueba de la tuberculina no es definitiva y da FALSOS POSITIVOS, y.... ¿quién lo paga? pues el de siempre, el pequeño ganadero que no tiene voz ni voto y, es que, como al final todo es política, ni siquiera a las tan traídas y llevadas y conocidas asociaciones agrícolas y ganaderas parece ser que les convienen estos polémicos temas.

¡ALA! ya hemos desahogado, que es lo que parece esto. Bueno para que veáis que no es obsesión nuestra y que estas cosas pasan os dejamos un enlace dónde podéis leer más sobre el tema, así que pinchad aquí.

Opiniones, experiencias y demás.


Bueno, ya sabemos que no sois muchos los que entráis en nuestro blog todavía, pero uno de los objetivos del mismo es que la gente que nos ve nos cuente también sus cosas en los comentarios, sus opiniones, sus ideas..... o lo que quiera. Os seguimos animando a que participéis, a lo mejor nos encendéis alguna otra bombillita en la cabeza, nunca se sabe.......

jueves, 9 de julio de 2009

Nuestro amigo Francis Lloret.

Ya os aviso que este artículo va a ser largo, largo, laaaaargo, pero no hemos podido resistir la tentación de escribirlo.

Uno de los personajes más auténticos e interesantes que conocimos en nuestra época de las rutas y la tienda de naturaleza fue Francis Lloret, un francés enamorado de España. Un día se dejó caer por nuestro pueblo en busca de artesanía de la zona y, al pasar por delante de nuestra tienda de naturaleza, le sorprendió que hubiera un local así en un pueblo tan pequeño y entró. Fue dónde nació nuestra amistad.

En ese momento, a parte de otras, tenía una dedicación bastante curiosa a la que, después de conocerle, sacamos bastante partido en nuestras rutas. Había venido a España con un stand a la feria de Biocultura que se celebra en noviembre en el Pabellón de Cristal de la Casa de Campo de Madrid y seguro que los que hayáis asistido a esa feria por aquel entonces (años 2002 a 2004) le recordáis, ya que su stand era, con mucho, el más sonoro de la feria, vendía reclamos de pájaros, no para cazarlos, ¡POR SUPUESTO!, sino para hablar con ellos.

Los reclamos los hacía su amigo François que vive en un pequeño pueblo de Francia del que, según cuenta Francis, circula una leyenda, ya que no es muy hablador: Parece ser que hace unos 25 años compró una de las escasas fábricas de reclamos para la caza en el Sur de Francia y que, de la noche a la mañana, paró las ventas a las tiendas de caza, germinando al mismo tiempo en su mente que "los reclamos también podrían valer para aprender y descubrir a los pájaros, imitando su voz para hablar con ellos".

De esta manera, después de varios años de estudio y dedicación, ha llegado a crear una colección de hasta 43 reclamos, algunos basados en los tradicionales y otros fruto de la innovación.

Después de conocer a Francis en nuestra tienda y hacernos una demostración con los reclamos, le pedimos una colección completa para nosotros y algunos de los más llamativos y conocidos para venderlos. Aprendimos a usarlos y estas demostraciones comenzaron a ser habituales en nuestras rutas, algo que a los clientes les encantaba.

En años sucesivos aprovechamos la feria de Biocultura para ir a ver a nuestro amigo Francis, con el que el resto del año nos relacionábamos por e-mail, y, hacerle algún pedido más, el último año nos sorprendió con una publicación que había hecho sobre los reclamos, en la que describía cada uno y su uso, y digo nos sorprendió porque nos había nombrado al describir uno de ellos, en concreto el del Trepador Azul, ya que un año antes le contamos como anécdota que lo utilizábamos para llamar al ganado cuando llegábamos a la finca y ya conocían el sonido. La verdad es que nos pareció todo un detalle que se acordara de nosotros, lo que no es difícil de entender, porque todo en Fancis es puro sentimiento.

Es por eso que (ya os dije que esto iba a ser largo) vamos a transcribir aquí literalmente la dedicatoria que realiza al principio de su libro a un personaje de campo. Yo siempre que lo leo "mojo el ojo" y se me pone la piel de gallina, pero creo que es uno de los relatos de naturaleza más hermosos que he leído en mi vida. Ahí va:

EL HOMBRE QUE QUERÍA LAS CANASTERAS.

"Desde las primeras horas del día, avanzábamos entra Albacete y los Montes de Toledo, con un calor ahogante... El objetivo de la tarde era el Parque Nacional de Cabañeros, en Toledo. Eran las dos y media y no habíamos comido... lo que, para dos franceses, aunque estuvieran en la mitad del sur de España era una hora tardía.

Apenas acabábamos de salir de Ciudad Real, con destino a Porzuna. De repente vi una gran golondrina pasando por encima del coche. Esa golondrina era demasiado grande para ser una golondrina.... grité a mi amigo Nico: ¡Mira! ¡ Es una canastera!

Vimos un camino a mano derecha y giramos.

¡Milagro! En esta llanura aplastada por el sol, ¡un árbol!, el único en 5 km. a la redonda, nos regalaba su sombra, oasis de frescura en medio del bochorno.

La gran golondrina no estaba sola. Se había reunido con otras. Era toda una bandada, al menos cincuenta aves volando, emitiendo ásperos y agudos reclamos, cazando insectos por encima de las tierras desnudas.

Nos habíamos instalado para comer y estaba mirando con el telescopio. de repente, a través de mis prismáticos vi una canastera posarse en el suelo y algo como un muñeco de peluche correr hacia ella y sacarle el insectito del pico: ¡un pollo!, luego otro, y otro más.....

-¡Nico!-, dije, -¡Es una colonia!-. De hecho, por casualidad, habíamos topado con una de las escasas colonias de reproducción de esta especie en España.

Para celebrar el acontecimiento y porque nada acompaña mejor la observación de las aves que un buen vino, abrimos allí, bajo nuestro árbol, un Ribera del Duero de 8,25 en la Guía Gourmets. ¡Merecido!.
Olvidamos las canasteras....

Escena en suma normal en el campo, un tractor estaba acercándose. Entonces, mientras estábamos anegándonos en la felicidad, entre un vino maravilloso y aves no menos maravillosas, vimos, literalmente horrorizados, el tractor entrar en la parcela de la colonia y empezar a arar......

De repente las canasteras se volvieron locas, gritando, dando la alarma, atacando al tractor, valor irrisorio frente a la determinación de la máquina agrícola.

No podíamos ver los pollos, escondidos por la nube de polvo que desprendía el tractor, pero podíamos imaginar el desastre... Y como las desgracias nunca llegan solas, se me volcó la botella del Ribera del Duero. La tierra reseca bebió el vino ávidamente y solo quedó en el suelo una mancha roja como la sangre de un polluelo despachurrado.

¿Qué hacer?. No podíamos quedarnos allí, mirando como se destruía la colonia ante nuestros ojos. El tractor avanzaba a toda velocidad, marcha atrás, girando, levantando una tempestad de arena y el furor de las canasteras... era cuestión de minutos...

Pero, ¿qué pueden decirle dos ornitólogos franceses a un campesino que labra legítimamente su campo?. ¿Cual es el peso de unas aves frente a los imperativos de la política agraria común?.

Basta de vacilaciones, hacía falta hacer algo....

Nos metimos en el coche y arrancamos a toda velocidad.

Cuando 15 segundos más tarde nos acercamos al tractor, él avanzaba precisamente hacia nosotros... Sin reflexionar, mi amigo Nico y yo corrimos a su encuentro... El tractor furioso se paró en seco y el rugir infernal de la mecánica se mezcló con la nube de polvo... Apocalypsis now....

La puerta de la cabina se abrió en medio del bochorno y sentí en mi cara el soplo fresco del aire climatizado, mientras que el ruido del motor estaba cubierto por la voz en grito de Dee Dee Bridgewater en la radio...

Escondido por el contraluz, el ruido y el polvo, oí a un hombre de voz fuerte gritar algo como -¿Qué pasa?-. Subí hasta la cabina para intentar una explicación torpe: -... aves protegidas... entre las más escasas y amenazadas de Europa... necesidad de protegerlas...colonia de reproducción... nidos... atropellados...-

El hombre, rústico y regordete, sorprendido de ver a un extraño turista subir sin avisar a su cabina, miró con asombro a aquel francés tan sorprendido como él... y prorrumpió en risa. Me dijo: -suba, suba, caballero, se lo voy a explicar, suba-. Así que subí. El tractor dio media vuelta y volvió a todo correr hacia la colonia. Las canasteras se volvieron locas otra vez. El hombre paró su tractor y me enseñó un pollejo cinco metros más adelante. No lo había visto, pero él sí. -Mira, - me dijo, -su madre viene a defenderlo-... y, en efecto, una canastera vino justo delante del parabrisas y se puso a gritar, encolerizada, enfurecida y aterrorizada a la vez. El hombre avanzó un poco más y la canastera se dejó caer al suelo simulando estar herida, como para desviar la atención de aquel gigantesco animal de rapiña, hecho de hierro y de furor.
El hombre siguió, - hay 17 nidos en la parcela, diez con tres huevos, siete con dos huevos. Los primeros pollitos ya nacieron hace quince días, pero unas parejas siguen empollando-... y diciendo esto, me enseñó una canastera sobre sus huevos. Otra vez yo no la había visto, pero él sí... Lo que sigue me dejó alucinado. El tractor dio marcha atrás hacia la canastera y sus huevos, y el hombre maniobró su enorme vehículo con una precisión increíble, y puso su monstruoso arado de acero brillante a menos de diez centímetros del ave para arar el suelo. La canastera, aterrorizada, pero valiente, no se movió de sus huevos... dos o tres marchas atrás más con el monstruo de 500 caballos y el entorno del nido quedaba totalmente arado... sin ningún perjuicio para el ave.

Así dimos juntos dos o tres vueltas al campo. Aquel hombre conocía todos los nidos, sabía todo de las fechas de puesta, de la salida del huevo, del número de pollitos, de su edad y dónde se encontraban...

Yo, que unos minutos antes pensaba ver desaparecer una colonia, estaba admirado, consciente de haber dado con una persona excepcional. Fue entonces cuando el hombre me preguntó -Usted me ha dicho que eran aves escasas, no lo sabía. En mi campo anidan todos los años-...

Así, ese campesino no sabía nada de la rareza de aquellas aves. De hecho, no sabía siquiera su nombre. Me dijo que tenía que arar su campo para limitar el brote de la mala hierba. Ya había pasado una vez hacía tres semanas y lo hacía igual cada año.

Me pareció que cuidaba a sus canasteras como a la niña de sus ojos, y que "nuestras" canasteras tenían en aquel hombre su mejor ángel de la guarda. Cuando se paró otra vez al borde del campo, añadió sencillamente -me daría lástima atropellar huevos o pollejos-.

Aquel día, en una comarca perdida de España, recibí una de las lecciones más hermosas de mi vida. Me la dio aquel campesino que, sin tener conocimientos peculiares respecto a las aves que tenía en su campo, las respetaba sencillamente porque respetaba la vida, conciliando la pasión por su oficio y la protección desinteresada de la naturaleza.

Me pareció que por su acción aquel hombre ganaba el perdón por todos los que perjudican la naturaleza. Tiene toda mi estima, y merece la admiración de todos.

Aquel hombre se llama Eugenio Talavera y vive en Pavón, Ciudad Real. Lo vimos mi amigo Nico y yo el 11 de junio de 2.001.

Le dedico este librillo."

Nosotros no hacemos más comentarios al respecto, vosotros podéis hacer los que queráis.