Ven a conocer nuestro pequeño paraíso, como nos gusta llamarlo, con una ruta de agroturismo diseñada para todos los públicos.
Recorridos llenos de sensaciones por una singular dehesa de montaña, en contacto con animales y plantas.

viernes, 10 de julio de 2009

Lo prometido es deuda. En honor a "Paloma" e "Iboreña"

Bueno, ¿recordáis que en uno de los artículos os dijimos que os contaríamos lo que pasó con 2 de nuestros mejores animales de la ganadería por culpa de que la Administración no tiene bien hechos los deberes?, bueno pues os lo vamos a contar hoy.

Los que tengáis ganado vacuno sabréis que son obligatorios 2 saneamientos al año, al menos en nuestra Comunidad, para comprobar si tienen brucelosis o tuberculosis bovina (antes era solo uno, ahora ya son dos para seguir complicándonos la vida y estresar al ganado que, comúnmente suele ser bastante manso y tranquilo).

Pues bien vinieron a hacernos el consabido saneamiento. La prueba de la brucelosis no tiene pega, ya que se le extrae sangre al ganado y después es analizada con lo que la posibilidad de error es mínima. Pero con la tuberculosis es diferente. Se realiza la conocida como "Prueba de la Tuberculina", que consiste en medir la reacción inmunitaria tras la inyección intradérmica de una pequeña cantidad de antígeno (se nota que esto está copiado y pegado), bueno, nos explicamos, se mete al ganado en la manga y se le pincha en el cuello introduciéndole una pequeña cantidad de tuberculina y leyendo los resultados a las 72 horas, es decir, a las 72 horas hay que volver a meterlos en la manga, tocarlos dónde se les pinchó y, si tienen un ligero abultamiento (reacción), medir ese abultamiento con un calibre y si pasa de un determinado grosor, la prueba es positiva (tienen tuberculosis y te las matan) y si no pasa, pues no la tiene.

Comprenderéis lo subjetiva que puede llegar a ser esta prueba dependiendo del veterinario que te la haga y de como mida el grosor del abultamiento, si aprietas el calibre un poco más pues ya es negativo y si no pues es positivo. Entendemos que es una prueba necesaria y que ha erradicado en gran medida la tuberculosis en muchas áreas de la Península, pero nos gustaría que fuera un poco más rigurosa.

¿POR QUÉ?

Bueno, pues como iba diciendo, nuestras dos mejores vacas dieron positivo(Paloma e Iboreña como ya os habréis imaginado), ¡menudo disgusto!, y es que una vaca de aquellas cuesta entre 900 y 1.200 euros. Para más INRI las dos estaban preñadas (cada ternero una vez nacido y criado y cuando el mercado está más o menos bien puede valer entre 500 y 600 euros), total más de 3.000 euros tirados a la basura de un plumazo (hay unas pequeñas ayudas para estos casos, creo que al final fueron unos 400 euros por animal o algo así). Pero el dinero es casi lo de menos, nosotros cogemos mucho cariño a nuestro ganado y nos nos gusta ni que nos maten los animales ni que se nos mueran.

Así que a los 2 días hubo que buscar camión y llevarlas al matadero (todavía se me pone la carne de gallina cuando me acuerdo), pero como somos muy tozudos y realmente queríamos verificar qué había pasado, no lo dejamos ahí. Después de muertas sabíamos que llevan a analizar varías muestras a los laboratorios específicos para ello, para confirmar la existencia de tuberculosis, si dan positivo, no entran a la cadena de mercado, pero si dan negativo sí.

Así que, tras costarnos lo nuestro, porque claro, a la Administracion no le gusta que se sepa que se pueden llegar a equivocar, pudimos conocer los resultados de los análisis y ¡QUÉ CASUALIDAD!, habían dado ¡NEGATIVO!, es decir, nos mataron nuestras dos mejores vacas que estaban completamente sanas.

Y, es que, la prueba de la tuberculina no es definitiva y da FALSOS POSITIVOS, y.... ¿quién lo paga? pues el de siempre, el pequeño ganadero que no tiene voz ni voto y, es que, como al final todo es política, ni siquiera a las tan traídas y llevadas y conocidas asociaciones agrícolas y ganaderas parece ser que les convienen estos polémicos temas.

¡ALA! ya hemos desahogado, que es lo que parece esto. Bueno para que veáis que no es obsesión nuestra y que estas cosas pasan os dejamos un enlace dónde podéis leer más sobre el tema, así que pinchad aquí.

Opiniones, experiencias y demás.


Bueno, ya sabemos que no sois muchos los que entráis en nuestro blog todavía, pero uno de los objetivos del mismo es que la gente que nos ve nos cuente también sus cosas en los comentarios, sus opiniones, sus ideas..... o lo que quiera. Os seguimos animando a que participéis, a lo mejor nos encendéis alguna otra bombillita en la cabeza, nunca se sabe.......

jueves, 9 de julio de 2009

Nuestro amigo Francis Lloret.

Ya os aviso que este artículo va a ser largo, largo, laaaaargo, pero no hemos podido resistir la tentación de escribirlo.

Uno de los personajes más auténticos e interesantes que conocimos en nuestra época de las rutas y la tienda de naturaleza fue Francis Lloret, un francés enamorado de España. Un día se dejó caer por nuestro pueblo en busca de artesanía de la zona y, al pasar por delante de nuestra tienda de naturaleza, le sorprendió que hubiera un local así en un pueblo tan pequeño y entró. Fue dónde nació nuestra amistad.

En ese momento, a parte de otras, tenía una dedicación bastante curiosa a la que, después de conocerle, sacamos bastante partido en nuestras rutas. Había venido a España con un stand a la feria de Biocultura que se celebra en noviembre en el Pabellón de Cristal de la Casa de Campo de Madrid y seguro que los que hayáis asistido a esa feria por aquel entonces (años 2002 a 2004) le recordáis, ya que su stand era, con mucho, el más sonoro de la feria, vendía reclamos de pájaros, no para cazarlos, ¡POR SUPUESTO!, sino para hablar con ellos.

Los reclamos los hacía su amigo François que vive en un pequeño pueblo de Francia del que, según cuenta Francis, circula una leyenda, ya que no es muy hablador: Parece ser que hace unos 25 años compró una de las escasas fábricas de reclamos para la caza en el Sur de Francia y que, de la noche a la mañana, paró las ventas a las tiendas de caza, germinando al mismo tiempo en su mente que "los reclamos también podrían valer para aprender y descubrir a los pájaros, imitando su voz para hablar con ellos".

De esta manera, después de varios años de estudio y dedicación, ha llegado a crear una colección de hasta 43 reclamos, algunos basados en los tradicionales y otros fruto de la innovación.

Después de conocer a Francis en nuestra tienda y hacernos una demostración con los reclamos, le pedimos una colección completa para nosotros y algunos de los más llamativos y conocidos para venderlos. Aprendimos a usarlos y estas demostraciones comenzaron a ser habituales en nuestras rutas, algo que a los clientes les encantaba.

En años sucesivos aprovechamos la feria de Biocultura para ir a ver a nuestro amigo Francis, con el que el resto del año nos relacionábamos por e-mail, y, hacerle algún pedido más, el último año nos sorprendió con una publicación que había hecho sobre los reclamos, en la que describía cada uno y su uso, y digo nos sorprendió porque nos había nombrado al describir uno de ellos, en concreto el del Trepador Azul, ya que un año antes le contamos como anécdota que lo utilizábamos para llamar al ganado cuando llegábamos a la finca y ya conocían el sonido. La verdad es que nos pareció todo un detalle que se acordara de nosotros, lo que no es difícil de entender, porque todo en Fancis es puro sentimiento.

Es por eso que (ya os dije que esto iba a ser largo) vamos a transcribir aquí literalmente la dedicatoria que realiza al principio de su libro a un personaje de campo. Yo siempre que lo leo "mojo el ojo" y se me pone la piel de gallina, pero creo que es uno de los relatos de naturaleza más hermosos que he leído en mi vida. Ahí va:

EL HOMBRE QUE QUERÍA LAS CANASTERAS.

"Desde las primeras horas del día, avanzábamos entra Albacete y los Montes de Toledo, con un calor ahogante... El objetivo de la tarde era el Parque Nacional de Cabañeros, en Toledo. Eran las dos y media y no habíamos comido... lo que, para dos franceses, aunque estuvieran en la mitad del sur de España era una hora tardía.

Apenas acabábamos de salir de Ciudad Real, con destino a Porzuna. De repente vi una gran golondrina pasando por encima del coche. Esa golondrina era demasiado grande para ser una golondrina.... grité a mi amigo Nico: ¡Mira! ¡ Es una canastera!

Vimos un camino a mano derecha y giramos.

¡Milagro! En esta llanura aplastada por el sol, ¡un árbol!, el único en 5 km. a la redonda, nos regalaba su sombra, oasis de frescura en medio del bochorno.

La gran golondrina no estaba sola. Se había reunido con otras. Era toda una bandada, al menos cincuenta aves volando, emitiendo ásperos y agudos reclamos, cazando insectos por encima de las tierras desnudas.

Nos habíamos instalado para comer y estaba mirando con el telescopio. de repente, a través de mis prismáticos vi una canastera posarse en el suelo y algo como un muñeco de peluche correr hacia ella y sacarle el insectito del pico: ¡un pollo!, luego otro, y otro más.....

-¡Nico!-, dije, -¡Es una colonia!-. De hecho, por casualidad, habíamos topado con una de las escasas colonias de reproducción de esta especie en España.

Para celebrar el acontecimiento y porque nada acompaña mejor la observación de las aves que un buen vino, abrimos allí, bajo nuestro árbol, un Ribera del Duero de 8,25 en la Guía Gourmets. ¡Merecido!.
Olvidamos las canasteras....

Escena en suma normal en el campo, un tractor estaba acercándose. Entonces, mientras estábamos anegándonos en la felicidad, entre un vino maravilloso y aves no menos maravillosas, vimos, literalmente horrorizados, el tractor entrar en la parcela de la colonia y empezar a arar......

De repente las canasteras se volvieron locas, gritando, dando la alarma, atacando al tractor, valor irrisorio frente a la determinación de la máquina agrícola.

No podíamos ver los pollos, escondidos por la nube de polvo que desprendía el tractor, pero podíamos imaginar el desastre... Y como las desgracias nunca llegan solas, se me volcó la botella del Ribera del Duero. La tierra reseca bebió el vino ávidamente y solo quedó en el suelo una mancha roja como la sangre de un polluelo despachurrado.

¿Qué hacer?. No podíamos quedarnos allí, mirando como se destruía la colonia ante nuestros ojos. El tractor avanzaba a toda velocidad, marcha atrás, girando, levantando una tempestad de arena y el furor de las canasteras... era cuestión de minutos...

Pero, ¿qué pueden decirle dos ornitólogos franceses a un campesino que labra legítimamente su campo?. ¿Cual es el peso de unas aves frente a los imperativos de la política agraria común?.

Basta de vacilaciones, hacía falta hacer algo....

Nos metimos en el coche y arrancamos a toda velocidad.

Cuando 15 segundos más tarde nos acercamos al tractor, él avanzaba precisamente hacia nosotros... Sin reflexionar, mi amigo Nico y yo corrimos a su encuentro... El tractor furioso se paró en seco y el rugir infernal de la mecánica se mezcló con la nube de polvo... Apocalypsis now....

La puerta de la cabina se abrió en medio del bochorno y sentí en mi cara el soplo fresco del aire climatizado, mientras que el ruido del motor estaba cubierto por la voz en grito de Dee Dee Bridgewater en la radio...

Escondido por el contraluz, el ruido y el polvo, oí a un hombre de voz fuerte gritar algo como -¿Qué pasa?-. Subí hasta la cabina para intentar una explicación torpe: -... aves protegidas... entre las más escasas y amenazadas de Europa... necesidad de protegerlas...colonia de reproducción... nidos... atropellados...-

El hombre, rústico y regordete, sorprendido de ver a un extraño turista subir sin avisar a su cabina, miró con asombro a aquel francés tan sorprendido como él... y prorrumpió en risa. Me dijo: -suba, suba, caballero, se lo voy a explicar, suba-. Así que subí. El tractor dio media vuelta y volvió a todo correr hacia la colonia. Las canasteras se volvieron locas otra vez. El hombre paró su tractor y me enseñó un pollejo cinco metros más adelante. No lo había visto, pero él sí. -Mira, - me dijo, -su madre viene a defenderlo-... y, en efecto, una canastera vino justo delante del parabrisas y se puso a gritar, encolerizada, enfurecida y aterrorizada a la vez. El hombre avanzó un poco más y la canastera se dejó caer al suelo simulando estar herida, como para desviar la atención de aquel gigantesco animal de rapiña, hecho de hierro y de furor.
El hombre siguió, - hay 17 nidos en la parcela, diez con tres huevos, siete con dos huevos. Los primeros pollitos ya nacieron hace quince días, pero unas parejas siguen empollando-... y diciendo esto, me enseñó una canastera sobre sus huevos. Otra vez yo no la había visto, pero él sí... Lo que sigue me dejó alucinado. El tractor dio marcha atrás hacia la canastera y sus huevos, y el hombre maniobró su enorme vehículo con una precisión increíble, y puso su monstruoso arado de acero brillante a menos de diez centímetros del ave para arar el suelo. La canastera, aterrorizada, pero valiente, no se movió de sus huevos... dos o tres marchas atrás más con el monstruo de 500 caballos y el entorno del nido quedaba totalmente arado... sin ningún perjuicio para el ave.

Así dimos juntos dos o tres vueltas al campo. Aquel hombre conocía todos los nidos, sabía todo de las fechas de puesta, de la salida del huevo, del número de pollitos, de su edad y dónde se encontraban...

Yo, que unos minutos antes pensaba ver desaparecer una colonia, estaba admirado, consciente de haber dado con una persona excepcional. Fue entonces cuando el hombre me preguntó -Usted me ha dicho que eran aves escasas, no lo sabía. En mi campo anidan todos los años-...

Así, ese campesino no sabía nada de la rareza de aquellas aves. De hecho, no sabía siquiera su nombre. Me dijo que tenía que arar su campo para limitar el brote de la mala hierba. Ya había pasado una vez hacía tres semanas y lo hacía igual cada año.

Me pareció que cuidaba a sus canasteras como a la niña de sus ojos, y que "nuestras" canasteras tenían en aquel hombre su mejor ángel de la guarda. Cuando se paró otra vez al borde del campo, añadió sencillamente -me daría lástima atropellar huevos o pollejos-.

Aquel día, en una comarca perdida de España, recibí una de las lecciones más hermosas de mi vida. Me la dio aquel campesino que, sin tener conocimientos peculiares respecto a las aves que tenía en su campo, las respetaba sencillamente porque respetaba la vida, conciliando la pasión por su oficio y la protección desinteresada de la naturaleza.

Me pareció que por su acción aquel hombre ganaba el perdón por todos los que perjudican la naturaleza. Tiene toda mi estima, y merece la admiración de todos.

Aquel hombre se llama Eugenio Talavera y vive en Pavón, Ciudad Real. Lo vimos mi amigo Nico y yo el 11 de junio de 2.001.

Le dedico este librillo."

Nosotros no hacemos más comentarios al respecto, vosotros podéis hacer los que queráis.

domingo, 5 de julio de 2009

2.004: El año de nuestro tercer sueño cumplido. (Cambio de vida V)

Pues ahí seguíamos nosotros con nuestra pequeña tienda, nuestra pequeña empresa de rutas, nuestra pequeña explotación ganadera, nuestra pequeña hija (unos 4 añitos por aquel entonces), nuestro enorme trabajo y nuestras enormes ganas de seguir adelante.

Por aquel entonces ya nos andaba rondando por la cabeza el tema de traernos la ganadería más cerca de nuestra población. Ya os comentamos que teníamos arrendada una finca a unos 40 km. y aunque pueda parecer que una hora al día de coche no es mucho, cuando después de eso te tienes que ir de ruta o estar todo el día en la tienda o tener que volver porque hay algún animal de parto o enfermo o ha pasado algo por no estar allí, el camino se hace largo y pesado.

También nos traía de vueltas pensar que todo lo que teníamos (o casi) era alquilado (la tienda, la finca ...) y suponía unos gastos tremendos para, al fin y al cabo, seguir sin tener nada (bueno, ya sabéis, la mentalidad de los españoles que nos gusta tenerlo todo en propiedad, no se si eso es bueno o malo, pero en nuestro caso, sobre todo en el tema de la explotación agropecuaria, el poder disponer de un terreno propio, nos permitía seguir avanzando con nuestros proyectos y reinvertir en nuestro propio futuro, de la otra manera estábamos atados de pies y manos).

Desde luego no teníamos un duro para invertir en un terreno, pero claro, pensamos en lo que piensa todo el mundo, nuestras queridísimas hipotecas.

Por aquel entonces, y he de reconocer que esto supuso una gran ayuda para nosotros y quizás sea otra de las ventajas de nuestros orígenes rurales, habíamos heredado la parte que nos tocaba de lo que nuestros padres (cuya generosidad, cariño y apoyo en esos momentos nunca podremos agradecer lo suficiente) habían conseguido durante toda su vida, con mucho esfuerzo, pero también como nosotros, con la mayor ilusión. Así que, disponíamos de nuestra propia casa y también de la pequeña explotación de olivar que ya comentamos en otros posts. Esto de tener algo tuyo ayuda, y mucho, a la hora de pedir prestado a nuestras "solidarias y amigas" entidades financieras.

En principio pensamos que a lo mejor la finca que teníamos alquilada era una opción, porque, a pesar de estar un poco lejos, si es tuya ves las cosas de otra manera, pero ¡¡¡madre mía!!!, los dueños la habían comprado sobre todo para especular con ella (y eso sí que da rabia cuando tú lo que quieres es un terreno para vivir de él), pedían el oro y el moro y la verdad, cuando entiendes de esto, la finca no valía tanto como pedían. Además otro de nuestros proyectos futuros era poder tener en la finca cerdo ibérico de bellota, y en cuanto a eso, el arbolado de encinas era escaso, así que desistimos rápido de esa idea.

Y así andábamos, dándole vueltas a la cabeza cuando de pronto nos acordamos que, muy cerquita de nuestro pueblo, a unos 4 km., habíamos estado viendo una finca de encinas cuando estuvimos buscando una para arrendar y poder tener las vacas. En aquel momento no lo vimos como opción posible para arrendar porque la finca estaba muy sucia (con mucho matorral), mal cercada y con zonas de pendiente llenas de matas de encina y casi impenetrables, es decir, había que invertir dinero para poder aprovecharla con ganado vacuno y, al fin y al cabo, no era nuestra. Pero en ese momento estaba en venta y la cosa cambiaba: si podíamos hacernos con ella, entonces no nos importaría invertir tiempo, trabajo y dinero en dejarla como una patena y que sirviera para nuestros fines.

Fuimos a verla de nuevo, la "pateamos" bien y fue entonces cuando nos dimos cuenta de que era lo que estábamos buscando y que podría tener muchas posibilidades si se optimizaban bien todos sus recursos. Poseía un encinar precioso, con el atractivo de hallarse en zona de montaña lo que le confiere un encanto muy especial y diferente al paisaje de dehesa y estaba muy cerca de nuestra casa, además, estábamos seguros de que si alguien podía transformar esa finca en lo que queríamos, esos éramos nosotros, así que de nuevo nos liamos la manta a la cabeza y no lo pensamos dos veces (esto de no pensar las cosas dos veces en ocasiones nos ha traído problemas, pero bueno, somos así y creo que ya no tenemos remedio). Hay que decir que el precio era bastante razonable para como estaban las cosas por aquel entonces y eso también ayudó mucho.

Así que pedimos nuestra consabida hipoteca (que por entonces las regalaban) y cumplimos nuestro tercer sueño de esta historia: ¡TENER NUESTRO PROPIO TERRENO! (todavía es más del banco que nuestro, pero a pesar de lo que nos cuesta conseguir el dinero para la hipoteca, no lo cambiaríamos por nada del mundo puesto que disfrutar de él y diseñar en él nuestro futuro hace olvidar todo lo demás y, al fin y al cabo, cuesta conseguir el dinero, y mucho, no os vamos a engañar que esto no es un camino de rosas, pero al menos lo hacemos disfrutando).

Continuará......... (creo que los que nos seguís desde el principio entendéis por que era imposible resumir nuestra historia en un solo artículo si queríamos contarla bien, solo esperamos no aburriros mucho, nosotros desde luego no nos aburrimos ni un minuto viviéndola en directo).

viernes, 3 de julio de 2009

De nuevo vuelven los muladares. ¡Ya era hora!

Como suele pasar cuando no se conocen bien las costumbres de una zona o de un país, porque, gracias a Dios, no todos somos iguales, algo que se prohibió pensando en medidas sanitarias, volverá a dejarse hacer pensando ahora en medidas conservacionistas y sobre todo, después de ver que se puede estar equivocado y que, a veces, los que sí saben del tema y llevan toda la vida haciendo ciertas cosas, tienen razón.

Al grano, que me enrollo de mala manera. Parece ser que el Parlamento Europeo ha aceptado una enmienda de SEO/BirdLife que abre el camino para cambiar la normativa y permitir a los ganaderos depositar cadáveres de reses al aire libre para la alimentación de aves necrófagas ("oseasé" carroñeras: buitres, alimoches, quebrantahuesos, etc).

A los que tenemos ganado nos parece que ya era hora que algo que estaba perseguido como delito ecológico (fijaos la paradoja) se convierta en un gesto a favor del mantenimiento de los ecosistemas y de las especies que los habitan y no solo las aves carroñeras, sino todos los animales carnívoros (los del "turno de noche" como nos gusta llamarlos a nosotros: zorros, jinetas, garduñas, etc.) que se verán beneficiados con esta medida.

Esperamos que muchas de las medidas restrictivas que se nos han impuesto en el campo desde Europa vayan adaptándose a nuestra cultura y forma de vida y que, de una vez por todas, nos dejen intentar vivir de lo que producimos, y es que, desde nuestro punto de vista, uno de los mayores enemigos del campo no es la crisis actual, que también influye, sino la Administración y sus restricciones de todo tipo y el tenerte todo el día atado de pies y manos, menos mal que como buenos mediterráneos no nos asustamos a la hora de aplicar cierta picaresca ante tanta norma pero, es que ¿acaso nos dejan otra salida?.

Ya os contaremos lo que tanto control y supervisión impuesto desde Europa le hizo el año pasado a 2 de nuestras mejores vacas y que este año le ha pasado a otro amigo nuestro y sin duda a otros muchos ganaderos. Con estas "ayudas gratuitas" que vienen de la Administración acabarán cargándose, como siempre, a los más pequeños.

jueves, 2 de julio de 2009

De como fuimos montando nuestra pequeña explotación agroganadera (Cambio de vida IV)

El otro día lo dejamos con el nacimiento de nuestro primer ternero y el acontecimiento que supuso. Bueno, fue un primer paso, y la verdad es que disfrutamos mucho y seguimos disfrutando cada día más de nuestro contacto con los animales, estamos seguros de que si supieran hablar tendrían mucho que enseñarnos puesto que sin saber hacerlo ya aprendemos bastante de ellos.

Decidimos que uno de nosotros se haría joven agricultor para acogernos a las ayudas que esto suponía y poder ir aumentando nuestra explotación, así que compramos otras 15 vacas, esta vez avileñas puras, nos quedamos con la pequeña explotación de olivar propiedad de mi familia y arrendamos una finca en un pueblo a una media hora del nuestro para poder mantener el ganado vacuno.

Y como sucede casi simpre en esta vida, esta sucesión de acontecimientos nos permitió conocer a otra pareja de la zona que vivía en el pueblo dónde arrendamos la finca y que se habían venido también, aunque ya suene algo repetitivo, a vivir al campo. Desde luego que la conexión con ellos fue instantánea ya que enseguida nos dimos cuenta que hablábamos un idioma muy parecido y, aunque nos veamos de "higos a brevas " como suele decirse, debido a que todos estamos siempre "muy liados", se han convertido en unos amigos muy especiales y en cierta manera algo culpables de algunos de los pasos que estamos intentando seguir actualmente.

Paralelamente seguíamos con nuestra empresa de rutas y nuestra pequeña tienda de naturaleza que supuso una novedad en nuestra población, ya que como todo pueblo turístico las tiendas que había eran todas parecidas y todas dedicadas a los típicos regalos y recuerdos para turístas (que en realidad es lo que más se vende) pero conseguimos atraer precisamente al turista que se diferenciaba del "turista tipo" y al que podrían interesarle nuestras actividades, ofreciendo además todo tipo de información turística que nuestros clientes nos pedían, tanto de nuestra zona como del resto de nuestra comunidad.

Y así entre una cosa y la otra y, eso sí, con bastante trabajo, conseguimos ir tirando, no muy "sobrados" económicamente hablando, pero con la ventaja de disfrutar con lo que hacíamos y, eso, no se paga con dinero.

Pero, una cosa lleva a la otra y la otra a la de más allá y esto hace que nuestra historia no acabe aquí sino que siga evolucionando hasta el día de hoy. Todavía no estamos muy seguros si a mejor o peor pero sí con la misma ilusión de siempre (no voy a decir que cuando te viene algún revés que no esperabas o que, aunque esperado, es peor de lo que pensabas no te decepciones o pierdas algo esa ilusión inicial y esas ganas del principio, pero, no se si porque esta vida que llevamos es un muy poco predecible (más bien nada), igual que te decepcionas, al día siguiente ocurre algo inesperado que de nuevo te pone las pilas y de un golpe te devuelve la ilusión perdida).

NOTA: La foto del principio, del invierno pasado, es de nuestra hija pequeña y nuestra gata "Dulcinea" no sabemos cual de las dos estaba más pesada con la otra ese día, pero lo que desde luego no nos atreveriamos a decir es cual de las dos disfrutó mas. Por cierto, "Dulci" acaba de parir 3 gatitos en lo que ha sido su primera experiencia como madre y, de momento, no lo está haciendo nada mal.